Julio 2010, Edición No. 12
Liderazgo de la Persona Integral

Cómo atraer y retener talento de alto nivel es, sin duda, uno de los retos más significantes que los gerentes confrontan hoy. Aunque existen numerosas razones para esto, me gustaría exponer mi punto de vista sobre el núcleo del problema.

Regularmente yo le enseño a grupos de más de mil personas y hago la pregunta: “¿Cuántos de ustedes creen que la mayoría de la gente de su organización posee mucho más talento, inteligencia, capacidad y creatividad que las necesarias para poder cumplir con los requisitos de su puesto o de las que realmente se les permite usar?” Inevitablemente, más del noventa y cinco por ciento de la gente alza sus manos.

¡Noventa y cinco por ciento! Esto implica que la gente no siente que sus mentes o sus capacidades únicas son respetadas, integradas o balanceadas en la gran mayoría de las organizaciones. ¡Qué desperdicio!

 

¿No es entonces maravilloso que luchemos para atraer y retener empleados? El fallecido Peter Drucker, una de las autoridades gerenciales de mayor impacto de nuestro tiempo, dijo: “En unos cientos de años, cuando la historia de nuestro tiempo será escrita desde una perspectiva a largo plazo, yo pienso que es muy probable que los historiadores más importantes de eventos verán que no es la tecnología, no es el Internet, no es el comercio electrónico. Es un cambio sin precedentes en la condición humana. Por primera vez y literalmente, yo quiero decir eso, literalmente un número de gente, rápidamente creciente y substancial, tienen elecciones. Por primera vez, ellos tendrán que administrarse por sí solos… Y estamos totalmente no preparados para eso.” La gente es multi-dimensional, compuesta de cuerpo, corazón, mente y espíritu y tienen necesidades particulares asociadas con cada una de estas dimensiones. Pero la mayoría de los teoristas, negocios, disciplinas, organizaciones y expertos consistentemente no toman en consideración esta característica más fundamental de la naturaleza humana. Ellos no realizan que la necesidad de acceder en estas cuatro partes es tan imperativa como la necesidad del cuerpo por el aire. Nuestro cuerpo, corazón, mente y espíritu deben encontrar expresión en cada parte de nuestras vidas.

Nuestro cuerpo simboliza nuestras necesidades físicas, incluyendo comida, albergüe y ropa. Nuestra mente representa nuestras necesidades intelectuales de crecimiento y estar constantemente aprendiendo. Nuestro corazón representa nuestra necesidad de relaciones, conexión y amor. Nuestro espíritu se refleja en nuestra necesidad de contribuir, de dejar un legado y hacer una diferencia. Si usted ignora todo esto, es negligente o viola una porción de su ser, usted encontrará su habilidad de ejecutar disminuida grandemente. Similarmente, si usted no atiende al cuerpo integral, usted esta poniendo en peligro su capacidad de operar al igual que su propia habilidad de liderar. En el trabajo, todos esencialmente deseamos las mismas cosas:
  • Págame justamente (cuerpo)
  • Trátame con amabilidad (corazón)
  • Envuélveme creativamente (mente)
  • Comprométeme en servir las necesidades humanas en maneras con principios (espíritu)
Cuando las organizaciones crean oportunidades y ambientes que consideran las cuatro dimensiones de sus empleados, ellos se benefician del mejor desempeño de la persona integral en trabajos integrales. Ellos desencadenan la capacidad enorme de su fuerza de trabajo permitiéndoles llevar a cargo la misión de la organización. La gente consciente o subconscientemente escoge un modo de conducta variando desde la rebelión hasta la creatividad en su m áxima expresión (ver abajo el continuo), basado en el grado del cual su situación de trabajo respeta, integra y balancea todas sus necesidades.
Las tres categorías del tope serían escogidas por gente que tiene las cuatro necesidades satisfechas hasta cierto grado lo físico o económico, lo social, lo mental y lo espiritual, donde el trabajo no era sólo significativo, pero era desempeñado en maneras con principios las cuales crearon un sentido de integridad. Aquellos a los que no se les pagó justamente, cuya sobre vivencia y/o necesidades económicas no fueron satisfechas (cuerpo), que no fueron tratados amablemente (corazón) o envueltos creativamente (mente) en trabajo con significado (espíritu), terminarían en la parte inferior del continuo, en rebelión, en obediencia maliciosa o en el mejor caso, en cumplimiento. Cuando una dimensión vital de la naturaleza de la gente es ignorada u oprimida, ellos se sienten como una “cosa” que tiene que ser controlada o administrada. Sus corazones no están en lo que ellos están haciendo y están emocionalmente desconectados. Consecuentemente, ellos hacen una de las últimas tres elecciones, que a su vez lleva a sus empleadores a sentir que ellos tienen que controlar y administrar a estos empleados. La necesidad de controlar a los empleados se convierte en una profecía auto realizable crea un co-dependencia entre los administrados y el gerente. Una persona integral en una trabajo integral, en cambio, se administra él/ella mismo(a). En orden de poder atraer y retener trabajadores altamente calificados, usted tiene que administrar las cosas, pero liderar a la gente. Y el proceso de crear una persona integral en un trabajo integral es la esencia del liderazgo.
 
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